Caminas hasta la cocina y notas que no hay comida ni nada que beber, decides salir a comprar. "Son las ocho de la mañana" te dices. ",seguro debe haber algún lugar abierto...".
Cierras detrás de ti la puerta al salir y bajas las escaleras desde el segundo piso. Saludas a la encargada del edificio y sales del lugar. Intentando recordar el mapa que había en tu mente de la ciudad, buscas el mercado. Caminas tres cuadras y al llegar tomas una canasta.
Luego de recoger todo lo que necesitabas -café, sobres de jugo, agua mineral y algo que almorzar-, pagas la compra y vuelves a tu depto.
Ya estás dentro, acomodando las cosas en las pequeñas alacenas de la cocina. Son las 08:20 a.m y comienzas a prepararte un café.
Sales al balcón con la taza en mano y te sientas en la barandilla. Observas el paisaje urbano: autos en abundancia recorriendo las calles y uno que otro andando en bicicleta. Le das un sorbo a tu café y acomodas tu cabello detrás de tu oreja.
10:37 a.m., ya estás colocándote unas calzas y una remera ajustada para salir a correr.
Lavas rápido tu taza en la cocina y coges tu pequeño celular cargado de música.
11:00 a.m. Llevas corriendo 5', escuchando una de tus canciones favoritas, mientras cruzas el parque de la ciudad. A la una del mediodía iniciabas en tu primer día de trabajo, nada interesante.
11:58 a.m. Estás a una cuadra de tu edificio cuando un chico de unos veinte años te empuja y caes directo a la calle. Un auto se aproxima pero al parecer una chica atenta lo nota y se acerca corriendo a ti para ayudar a levantarte y hacerte correr del camino. "Hum... Gracias" dices a la desconocida sin caer muy bien en lo que había pasado. "No hay de qué." responde y te extiende la mano, presentándose y diciendo que vive en el mismo edificio que tú.
Le dices que tienes que prepararte para ir a trabajar, pero que te visite para charlar cuando quiera.
Tu nueva y, por ahora, única amiga asiente y te saluda con la mano, sonriente, antes de dar media vuelta e irse.
Sacudes tu ropa y miras la hora...
12:30 p.m. Ya estás en tu departamento dándote una rápida ducha para luego salir y vestirte. Almuerzas en un santiamén y tomas tu bolso para salir por tercera vez en ese día.
Te diriges a la estación y tomas el tren, que te lleva a tres estaciones de distancia, donde a dos cuadras debes trabajar.
05:00 p.m. Sales de tu trabajo y vuelves a repetir la rutina de tomar el tren y caminar un par de cuadras.
Entras en tu apartamento y pones la pava al fuego para ir a tu habitación y cambiarte.
Oyes la puerta y sacas la pava del fuego antes de observar por la mirilla de quién se trataba: Era la chica que habías conocido esa mañana en la calle.
Abres con una sonrisa medio-fingida por el cansancio y la saludas con un beso, invitándole una taza de café. Ella acepta y en unos minutos ambas charlaban sentadas en el sofá.
05:43 p.m. Ella te comienza a contar de su vida y tú le hablas de la tuya. Te cuenta que trabaja de profesora en una escuela de la zona y que tiene un hijo pequeño, de 7 años.
Le cuentas que quieres seguir soltera por el momento y que te acabas de mudar.
Así siguen hablando de gustos y disgustos, hasta que ya se hace algo tarde y ella se disculpa por tener que irse. "Lo siento, debo irme..." dice mirando su reloj de pulsera "Otro día nos vemos, fue un placer!". Se levanta y la acompañas a la puerta, la saludas de igual manera que cuando entró y cierras la puerta tras su salida.
Enjuagas las tazas que habían usado.
09:09 p.m. No tienes mucha hambre, por lo que sólo te dedicas a comer unas galletas que tenías en tu alacena.
Luego de estar satisfecha con unas pocas, y así como estás vestida, te tiras en tu cama y prendes la televisión. No le das mucho uso ya que te quedas dormida al instante, pero...
11:36 p.m. Se escucha un golpe en el balcón. Asustada te sobresaltas y abres los ojos, tomando un cuchillo de la cocina -tal vez te sirva- y abriendo la puerta para salir. Por el ruido no parecía nada muy amenazante, eso lo sabías, y era lo único que te ayudó a salir.
Miras hacia todos lados en busca de una persona pero lo único que ves es un pequeño gato lamiéndose las patas delanteras.
Estaba completamente limpio y en buen estado, todo lo contrario a lo que pensarías de un animal callejero.
Al verte, sacó la lengua apenas y se acercó a ti, pidiendo que lo alces. Lo tomas en brazos sin vacilar y vuelves a entrar con tu nueva mascota, cerrando la puerta con llave detrás de ti.
12:02 a.m. Luego de haber llenado un pequeño plato con leche y habérselo dejado al felino te volviste a recostar en tu cama, tapándote hasta la cintura y cerrando los ojos, quedándote dormida en segundos....