sábado, 7 de febrero de 2015

El Precipicio

Debía sujetase, sabía que tenía que hacerlo. Su vida dependía de ello. Bueno, la de cualquiera dependería de un único palo para aferrarse cuando se cuelga de un precipicio.
Estaba ahí por tropezar. Qué estupidez, ¿No?
Se sujetaba sólo de un palo aferrado, por suerte, firmemente a la piedra.
Su objetivo, obviamente, era volver a subir, pero necesitaba todas sus fuerzas.
Ambas manos, con guantes de escalada, aferradas al tronco fino de madera. Sus pies colgaban al vacío y mirar abajo no la atemorizaba: le daba más valor. Reuió todas sus fuerzas y tiró de ella misma hacia arriba. Logró enganchar su pierna izquierda en el tronco, pero comenzaba a patinarse nuevamente. Hizo más fuerza con su mano derecha, que se posaba sobre la otra, y logró que la pierna antes mencionada quede mejor sujeta a la rama. Con otro impulso sus caderas se acercaron al borde del acantilado.
La rama estaba a escasos centímetros de donde empezaba el suelo. Por lo tanto, era prácticamente lo mismo tocar éste que el árbol.
Tenía toda la seguridad de que no se caería, el pedazo de madera era muy fuerte, aunque aparentaba ser débil.
Tomó la energía que guardaba dentro suyo y tomó un último empujón, dejando reposar su cuerpo en la seca tierra.
No estaba cansada, en absoluto. Miró su celular: 27 segundos.
Sí, a Sky le gustaban los desafíos. Hacía eso todos los días.
Caminaba sin rumbo por bosques, desiertos y praderas. Comiendo sus reservas de comida y tomando desafíos por donde sea que viajase.
Una chica pobre? Por supuesto que no; su familia era rica, pero ella prefería pasar sus días siendo aventurera... Así que ahí estaba, viviendo su sueño, acabando de haber evitado caer de un acantilado de 300 metros.
¿Lo mejor? Había saltado por voluntad propia, y había salido en 27 segundos.
¿Lo arriesgado? La existencia de la rama, la confirmó luego de haber saltado.
¿Lo divertido? Haber hecho lo que le gustaba y siempre había querido hacer.
Y por último... ¿Lo difícil?
Uno diría "decidirse a hacer tremenda cosa", pero no.
Lo difícil fue ella misma tener que escribir este texto, en tercera persona, dejando ver sus sentimientos y su placer al correr peligro vital. El haber vivido eso, y el querer vivirlo muchas veces más...

No hay comentarios:

Publicar un comentario